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Cosas que debo hacer antes de cumplir treinta

Noviembre 19, 2009 · 3 comentarios

A mis veinte años, me he puesto a pensar que sería genial tener una lista con las cosas que debo hacer antes de cumplir treinta, para asi al haber llegado a esa edad, ver esta lista completamente tachada y sonreír por todo lo que realicé. Estas cosas las anotaré porque las considero interesantes o entretenidas o que simplemente debo hacerlas. Si se me ocurren más, las iré agregando.

Deséenme suerte:

- Hacer paracaidismo
- Bucear con estanque
- Tocar un mapache
- Plantar un árbol
-  Tener al menos quince canciones propias con las que me sienta conforme
- Publicar algo escrito por mi en algún lado
- Tener una gibson j-200
- Haber visitado NZ o islandia o algo así
- Ser profesional
- Ejcscnvjsf-sd-srm

Manos a la obra.

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Aventurar

Noviembre 6, 2009 · 1 comentario

El cielo brilla, y ni siquiera se compara con el brillo que recibo de tus ojos. Es verdad que me encantas y siempre traes sentimientos de nostalgia, de ansiedad y paz al mismo tiempo… como también de angustia e incertidumbre. Y en realidad no se que traerás para mí, pero ya no me importa, pues lo único que importa es dejarme saludarte y ni siquiera llorar frente a una aparición repentina.

Me encantas, tan azul y tan gris. Está nublado y te confundes con el pavimento, ni siquiera se dónde empiezas, ni dónde terminas y menos sabré qué soy yo parado frente a tu inmensidad. Sólo un último respiro frente a una conmovedora escena y no sé si podré volver a mirar.

Ahora es ahora, y no estás. Y mañana no es más que nada. El tiempo que uso anhelándote es tiempo malgastado. Quiero sentir tu olor llegar espontáneamente y hacerme sentir vivo, como lo haces cada vez. Quiero volver a nacer como cada vez que escucho tu voz y vuelvo a morir. Quisiera poder salir.

El mañana nada es pero, en realidad, el ahora tampoco lo es, ya que debo valerme por mi mismo. Siempre asumiendo lo peor y no hay nada que ya me haga daño, pero aun se siente la dureza del primer contacto con la roca que termina sediendo y convirtiéndose en barro.

Vivo de los recuerdo y vivo del presente y vivo del mañana y no vivo para nada.
Vivo del pasado y vivo del recuerdo y vuelvo a vivir.
Ahí estás, te encontré.

Vivo del presente y vivo de la nada y de todo.
Efímera aparición, efímero nacer, efímera muerte.

Vivo del futuro, vivo del mañana, vivo de la ilusión, vivo de tí.

Justo como lo aprendí de ti, si llegas hoy: allí estaré. Si llegas tarde: allí estaré. Si no llegas: allí estaré
Muchísimas gracias.

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Notar

Octubre 28, 2009 · 3 comentarios

Aquí me encuentro, mirando a la inmensidad de un cielo azul claro, sin nube alguna que interrumpa esa enorme manta, llena de pequeñísimos puntos blancos imposibles de enfocar de verdad. Y estoy completamente feliz. Me encantaría poder congelar este momento y extenderlo hasta el infinito, pero tal vez si hiciera algo asi, perdería su belleza y tornaría cotidiano a este millar de sentimientos condensados en el pecho.

No me siento feliz solo por darme el espacio y la posibilidad de salir de mi atmósfera viciada y llena de pensamientos hostiles, sino estoy feliz porque junto a mi, está tirada en el pasto la única persona capaz de hacerme respirar y despertar en mí la vida y el aliento que llevo encerrado.

- ¿Me perdonas?
- ¿Por qué debo perdonarte?
- Por ser un idiota, a veces
- No eres idiota, solo un… no sé
- Creo que deberiamos ir a otro lado, mi espalda esta llena de hormigas. ¿Sabes? Hace algunos días me alegraste completamente, y ni siquiera te enteraste…
- ¿Ah, si? ¿Cómo?
- Es que estaba usando un chaleco gris y derrepente, veo algo dorado, muy delgado y bastante largo sobre él, que llamaba mi atención, pues brillaba cuando le llegaba el sol de frente: era uno de tus cabellos…

No sé por qué me alegró tanto, quizás porque en esos momentos te extrañaba mucho.  Al verlo me vinieron miles de recuerdos y asociaciones que dibujaron una enorme sonrisa en mi cara que no pudo ser borrada por horas. Traté de dejarlo nuevamente en el chaleco, como si ambos pertenecieran el uno al otro. Mi sonrisa se borró cuando me dí cuenta que se había caído y perdido quién sabe dónde.

Gracias.

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Julio 29, 2009 · 1 comentario

Es de noche. Tirado en el pasto, hace mucho frio y, sin embargo, no me importa. Nada de eso importa ya.

La verdad es que mi único consuelo, es que puedo ver las estrellas, y como además hay viento: puedo oir como las hojas se golpean entre sí, uniendo sus voces y generando un precioso sonido. Así es, me relajan completamente y se los agradesco. Cierro los ojos y me siento por un momento tirado sobre la arena, escuchando las olas romper a unos metros más allá

Un profundo nudo que abarca toda mi garganta. Pero ni siquiera de la rabia puedo sacar fuerzas para mover mis dedos. Muy débil, lo sé, incluso eso me frustra más en la ocasión.

Algunas nubes pasan muy bajas, lentamente. Y sé que por más que intente alzar mi brazo y tocarlas, no las podré alcanzar, y se además, que jamás lograré siquiera acercarme. Y no importará cuán terco ni cuán insistente sea, simplemente no resultará. No importa mi presencia, las nubes seguirán su recorrido y por más que me mueva, nada podrá cambiarlo.

Jamás dejaré de ser un simple espectador.

jhg

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Esperar-nza

Junio 16, 2009 · 2 comentarios

Y aquí sigo, en el mismo lugar donde he permanecido sentado por una eternidad. Y creo que permaneceré sentado por lo que resta de esta.

Si tan sólo me dejaras explicar lo que yo ví en ese momento, y me dejaras compartir lo que llevo dentro.Y por ti, no soy más que un manojo de sentimientos acumulados y compactados, y jamás he tenido la oportunidad de decir siquiera lo que pienso.

Estoy en la nada, y nada soy. Es demasiado tiempo, y todo sigue avanzando, nada me espera, y por supuesto, tu tampoco.

Dí algo, y cierra esa puerta. Rompe el silencio.

Quisiera volverme, de pronto en más que nada.

Tomaste una decisión que correspondía a más que tan solo tu juicio. Injusticia. Si tan solo tuviera el valor de actuar o de no actuar mas sólo puedo estar. Estar entre todo y nada, porque entre esos ámbitos se mueve mi elección, o más bien, entre nada y nada.

Creo que aquí me quedaré, esperando, esperandote, esperando nada y todo.

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dESENTIMIENTO

Febrero 3, 2009 · 1 comentario

Sí, a ti te digo, y desde aquí te grito, y te repudio por lo que hiciste, por lo que haces y en lo que te has convertido.
Quiero que lo tengas claro, te detesto por lo que hiciste. Y prefiero que me odies. Y así estaré más tranquilo.
Por fín seré libre. Oh, pero no vayas a sentirte mal, pues claro, yo soy quien está dolido. Claro está que cualquiera puede llegar y abrir una herida tan profunda que puedas mirar hacia el otro lado a través de ella.

Te odio.

Pensé y no comprendí, intenté ser comprensivo y bueno.
Antes que todo, eres lo peor que pudo habeme pasado.
Mantén aquella sonrisa, no vayan a dolerte los músculos de la cara.
Empieza, ya.

Déjame ahogarme con mi propio vómito, eso es lo que quiero, pues prefiero callar y mi dolor no vale, pues es por eso que prefiero enterrarlo, no vaya a dañar tu maldita porcelana. Yo prefiero llevarme el dolor y las consecuencias de lo que consigo por hacer nada mas que amar.

Recuerda, y no vayas a olvidar que puedes pisotear a toda la gente que quieras, sobre todo a mi, sin sufrir algun tipo de consecuencia. Cuando quieras. No vayas a dudar en hacer uso de esto.

Te odio.

Pudre y ahoga todo.
Aleja y quita.
Marchita.
Entiende y desentiende.

Ojalá algun día puedas perdonarme por la molestia causada por haber respirado junto a ti.
Perdóname por haber creído en tus mentiras y por haberme encariñado.
Discúlpame por haber sufrido en silencio para no molestarte.

Te odio.

Espero que seas feliz y que todo este bien en tu vida.

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salida de emergencia

Enero 26, 2009 · Dejar un comentario

Esperando aqui me encuentro, y ya no se si lo que esperaba es lo que me mantiene y pocas cosas sé, los recuerdos se vuelven cada vez más difusos no asi tu voz. No importa cuantas veces la rememore, vuelve más nítida que la anterior, y de entre las cosas que me hacen sonreir, esta es una de las que con mayor impetú la traen a mi cara. Vacía mi cabeza tan simplemente poniendo tu mano sobre la mía, y permíteme dejar las preocupaciones en su lugar, vamos, házlo.

- Sorry, no te he ofrecido nada desde que llegaste ¿quieres algo?
- No gracias, estoy super bien.
- OK, te traeré bebida.

¿y qué tal si las cosas que ayer importaban, ya no lo hacen más cuando despertemos de este corto sueño? ¿qué tal, si en cambio, importan otras?

Me mentiría a mi mismo si no digo que te necesito y que te extraño, que tu voz no me calma. Pues me encanta mentirme y debo mentirme.

Tu cabello descansa sobre mi cansancio, y nunca me importó, hasta ahora. Y no puedo seguir engañándome, pero tampoco se qué quiero. Todo se funda en principios que aparentan ser de piedra y no lo son. Tal vez este día me atreva a estirar mi mano y ver si puedo alcanzar tu corazon. Creo que esta noche dormiré sintiendo el vacío de odiar a quien amo.

Déjame salir, enséñame el camino para enfrentar los sentimientos más complejos de los que nos han contado. Tus ojos ciertamente son especiales, y ciertamente pueden adquirir la incertidumbre de vivir junto y separado de ti, pues ahí estás y ya no estás.

Mis expresiones mínimamente expresadas arden con máxima intensidad en mi interior. Y si estuvieras conciente de la rapidez de mis latidos, probablemente no lo entenderías.

¿Que tienen tus ojos? No quiero mirarlos nunca más, quiero estar tranquilo. Quiero mirarlos y despertar de una buena vez.

- ¿Qué tengo, por qué me miras tanto?
- Lo siento, no me había dado cuenta que te miraba, y creo que saltaré por la ventana. Adios

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¡Vuelve!

Octubre 19, 2008 · 3 comentarios

Veo tus grandes y brillantes ojos, tu preciosa sonrisa que tiñe de alegría todo tu alrededor, tu suave cabello, que cae delicadamente sobre tu hombro y dibujando una agradable curva, sigue unos cuantos centímetros más abajo. Tus mejillas teñidas de un precioso rosa, generan un sentimiento de ternura junto con tus manos, que no son del todo pequeñas, sin embargo tus dedos se ven tan frágiles. Veo pecas, veo azul, veo café, veo blanco.

Veo unas cuantas telas de araña, un poco de mugre, algunas notas y muchos resúmenes de contenidos que pueden ser importantes en algunos aspectos, pero no me hacen sentir lo en lo más mínimo lo que en mí depierta al verte, quiero volver.

Veo aquellos ojos nuevamente, son preciosos mas ya no se si eran tan grandes, veo tu sonrisa que tiñe de alegría todo tu alrededor. Tu suave cabello que se dirige hacia tu hombro. Tus divinas mejillas,  teñidas de rosa. Tus manos con aquellos frágiles dedos. Veo pecas, veo azul, veo blanco.

No, nuevamente veo blanco, una pequeña grieta, tal vez necesita ser repintada, pero no es esto lo que quiero, pues me devuelve a un sentimiento que no es mi favorito, los cerraré nuevamente.

Veo aquellos preciosos ojos, algo alargados, y esa sonrisa, tu cabello. Veo azul. ¿Dónde estás? ¿Donde te has ido? Quiero ver tus ojos nuevamente y ya no puedo, o tu esplendorosa sonrisa, tu suave cabello, no lo encuentro ¿Dónde empezaba y dónde terminaba? ¿A qué lugar tus manos me transportaban? ¿Cómo lucían tus mejillas cuando sonreías? ¿Dónde fue y donde iba, el azul, el café y el blanco?

¡Vuelve! Por favor, vuelve, te quiero para volar y salir de este encierro. Quiero respirar aquel día, soleado, en que intenté grabarte en mi mente.

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Confuso

Junio 20, 2008 · 1 comentario

Bueno, y aquí me encuentro escribiendo nuevamente, luego de mucho tiempo sin hacerlo….
Y ¿saben por qué no lo he hecho?
Pues porque no me he sentido triste, bueno hasta ahora último al menos, son muchas las cosas que rondan mi cabeza…

¿Cómo es posible que nos autocataloguemos como seres racionales?
Yo creo que los seres humanos lo que menos tenemos es la racionalidad, o al menos, creo que no es lo que más se destaca. A mí parecer lo más importante en nosotros es la capacidad de experimentar sentimientos complejos. Y los sentimientos, lo bello que tienen, es que no son racionales, no se pueden controlar. Tal vez los podemos tratar de reprimir, pero al fin y al cabo, solo terminamos engañándonos. Aunque este no es el tema que quiero tocar, tal vez en otro artículo me explaye mas allá sobre eso…

Siempre me agradó considerarme una persona menos racional y más sentimental, nunca me he llevado bien con la gente que se basa mucho en lógica para las cosas, y no pone como filtro sus sentimientos, al estilo de los militares por ejemplo. Sin embargo, ahora me gustaría poder ser más racional. Poder dejar atras un momento, algo que yo mismo considero como un don que me fue entregado: ver, relacionarme y oir a los demás con el corazon.

Últimamente he estado experimentando un sentimiento que es capaz de cambiar totalmente mi ánimo, mis acciones y lo que sea en realidad. Lo que me asusta, es que crece y crece y nada de esto, me llevará a lado alguno. Pues incluye a otra persona y no hay reciprocidad.

Estoy seguro que esto le ha pasado a todos ustedes, qué difícil es vivirlo, y no saber como apagar o detener algo que nace de manera tan intangible, que no se puede manipular, quitar ni despegar, pues es puro, y pertenece a nuestro interior.

Me confunde todo esto, porque me hace sentir a momentos tan bien como si pudiera ser capaz de cualquier cosa, y en realidad lo soy en esos momentos, y en otros tan mal, triste y frustrado.

Un sentimiento que me hace creativo, capaz de crear lo que sea mientras este aquella persona en frente de mis pensamientos. Pero que se torna tan gris al no ser recíproco. Es por eso que a veces siento que me gustaria poder cambiar los sentimientos, apagarlos, detenerlos, pero mis manos, no pueden alcanzarlos y se encuentran en otro lugar, en que solo los podemos dejar actuar.

Que frustración.

Supongo que aquí seguiré, tambaleando entre felicidad, tristeza, creatividad, opacidad, ánimo y frustración…

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Levántate

Febrero 25, 2008 · Dejar un comentario

Comencé a recordar lo que me dijo, y con esta segunda repasada, recién pude tomar el peso de lo que estaba viviendo.
Sus palabras fueron duras, muy duras y ahora empiezo a sentirme enfermizamente deprimido, es que nunca pensé que alguien que yo tanto quiero, me diría algo así.
Ahora sus palabras resuenan en mi interior y causan que este comience a caerse en pedazos, siento que la pena nunca se irá.
“Déjame en paz”, tres palabras que me destruyeron desde que me di cuenta del efecto que buscan causar.

Llegué a mi casa, abrí la puerta, ni siquiera saludé a mi madre, que se asomó para verme entrar con una cara de muerte. Sé que no es su culpa, pero no soy tan fuerte como para esconder lo que me sucede, tragarlo y hacer como si nada pasara. Me acosté, me puse a mirar el techo y como si mis ojos hubieran esperado hasta ese momento, comenzaron a llorar. Como nunca antes en mi vida lloré. Ya no quería hablar, no quería comer, la pena era tan grande, que todo tomaba un aire de dispensable y poco importante. Y así pasé el primer día, y la primera semana, y el primer mes.

Dejé de comer, ya no quise volver a levantarme, y tampoco quise volver a hablar, para qué volver a relacionarme con la gente, a todos aquellos que estan afuera y les temo, porque sé que si sigo relacionandome terminaré queriendolos, para luego ser herido. Las energías para levantarme ya se han ido, para siempre, no puedo intentarlo.

Me daba pena mi madre, ella es una santa, todos los días intentaba hacerme comer, llegaba tres veces al día con un plato de comida sobre una bandeja, y trataba de convencerme para comerla, pero yo no hacía más que llorar. Como nunca le respondía ella se desesperaba, a veces también lloraba y se marchaba. Admito que nunca me arrepentiré del amor que siento hacia ella, me hacia sentir mal el no tener fuerzas para darle en el gusto.

¿Se han fijado que cuando uno tiene mucha pena, el tiempo parece transcurrir más lento dentro de uno mismo?
Bueno, eso me sucedio a mi, y recuerdo que algunas personas iban a visitarme, repitiendo siempre el mismo monólogo, tratando de convencerme para salir de ahí, como si fuera algo tan fácil, y mientras pasaban los meses y los años, veía como envejecían, sin embargo, todos decian que yo seguía luciendo de la misma forma que hace quince años, cuando todo esto comenzó.

A pesar de los años mi madre seguía trayendome las tres comidas, y siempre terminaban enfriándose, en una bandeja plateada, sobre una mesita, junto a mi cama. Habría deseado tener la fuerza suficiente para decirle cuánto la amo y cuánto agradezco todo lo que había hecho por mi, veinte años sin rendirse. Pero un día en que el cielo supongo que era gris pues lo escuche acompañandome con sus propias lágrimas, que golpeaban la ventana, mi madre dejó de venir, yo pensé que algo la retrasó, sin embargo, no llegó en toda la mañana, ni en la tarde, ni en la noche, tampoco al día siguiente. En lo siguientes días oí algunos pasos por el corredor, pero nadie entro a mi habitación.

Luego de una semana lo comprendí, mi madre había muerto. Hasta ese entonces no me di cuenta de que a pesar de que llevaba mucho tiempo sin siquiera hablar con ella, su compañia y preocupación me hacían más agradable este sufrimiento, como la extraño, por qué me dejé llevar hasta un punto en donde no me pude volver a levantar.

Nadie vino a verme nuevamente, y como mi madre no viene tres veces al día ya perdi la cuenta del tiempo que ha pasado, además que mi madre falleció de noche, durmiendo supongo, por lo tanto nadie jamas abrió las cortinas de mi habitación y no se si es de día o de noche, me siento perdido y la piel comienza a doler por la erosión que causan las lágrimas. Ya no estoy seguro, exactamente de qué gatillo esta reacción, y toda esta nube que invade mi alrededor y se apodera de mis fuerzas. La inercia me arrastra.

Creo que es tiempo, la soledad y el silecio me hace sentir querer salir de aqui, me pondré de pie. Yo sé que puedo y no dejaré que aquella persona que alguna vez me quitó tanto de mi, siga quitando mis días, mi tiempo.

Que extraño se siente el suelo luego de tantos años, no recordaba que la alfombra fuera tan suave. Mirando mi cara en el espejo me doy cuenta que efectivamente no he envejecido un solo día, sin embargo mi rostro es totalmente distinto. Agua, hace muchísimos años que no la veía, al probarla, es el más dulce manjar que recuerdo haber degustado, sin embargo, la ultima vez que la probe, tan insípida me parecia.

La habitación de mi madre, habia olvidado como se veía, todo huele a ella, la extraño muchísimo.

Salgo hacia la calle, y todo está totalmente distinto a como lo recordaba, las calles son más verdes, los autos distintos, la gente viste de modo extraño, y no veo a nadie familiar ¿cuántos años habrán pasado?

Llego al parque, me tiro en el césped y al ver esta tarde de primavera, llena de vida y color, entiendo por qué mi madre en 20 años no se rindió, ella trataba de que yo accediera a ver esto, y no me negara a abrir los ojos, porque el mundo tiene detalles preciosos, pero hay que despertar la sensibilidad suficiente para recibirlos y no encerrarse en aquellas tres palabras que aun resuenan mas ya no me afectan.

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